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Islandia y los mejores lugares del mundo para centros de datos de inteligencia artificial

octubre 31, 2026
Ilustración conceptual de un centro de datos de inteligencia artificial en Islandia, rodeado de montañas nevadas, costa y sistemas de refrigeración
Índice

El problema energético de la inteligencia artificial

Los grandes centros de datos dedicados a la inteligencia artificial necesitan una enorme cantidad de electricidad, tanto para alimentar procesadores especializados como para evacuar el calor que generan. La pregunta es inevitable: ¿por qué no situarlos donde el clima ayuda a refrigerarlos?

Una parte de la respuesta es el free cooling, o refrigeración natural: utilizar aire frío exterior o intercambiadores de agua para extraer calor con un menor uso de compresores. No elimina el consumo eléctrico de las GPU ni sustituye todos los sistemas de refrigeración, pero puede reducir el consumo auxiliar.

El emplazamiento ideal debe reunir clima fresco, electricidad fiable y competitiva, fibra óptica redundante, personal técnico y posibles consumidores del calor residual. El frío por sí solo no basta.

¿Qué temperatura resulta interesante?

Una media exterior anual próxima a 5 °C es atractiva como punto de partida, pero no constituye una temperatura óptima universal. Lo decisivo es el número de horas anuales en las que el sistema elegido puede refrigerar los equipos sin compresores, teniendo en cuenta temperatura, humedad y requisitos de los servidores.

En muchas instalaciones de servidores convencionales, ASHRAE recomienda temperaturas de entrada de aire entre 18 y 27 °C; las cargas de inteligencia artificial de alta densidad pueden utilizar refrigeración líquida y otros rangos de diseño. Una ubicación de 5 °C exteriores no significa que los procesadores funcionen a 5 °C.

Seis regiones candidatas en el mundo

1. Hamina, Finlandia

Google opera en Hamina un importante centro de datos que aprovecha agua del golfo de Finlandia para refrigeración. Su proyecto de recuperación térmica junto a la compañía energética local se ha diseñado para atender aproximadamente el 80 % de la demanda de calefacción urbana correspondiente. Es uno de los ejemplos más interesantes de integración de infraestructura digital y energía urbana.

2. Luleå y Boden, Suecia

El norte sueco combina largos periodos de frío, experiencia industrial y recursos hidroeléctricos. Puede resultar interesante para entrenamiento intensivo de modelos, aunque la disponibilidad real de conexión eléctrica debe estudiarse parcela por parcela.

3. Haugaland, Noruega

La costa occidental noruega reúne clima fresco, electricidad predominantemente hidroeléctrica y oportunidades para vincular centros de datos con usos industriales del calor. Su principal limitación práctica puede estar en la capacidad local de la red y el precio de la potencia contratada.

4. Keflavík, Islandia

La región del aeropuerto internacional de Keflavík ofrece temperaturas frescas en verano, infraestructura industrial y centros de datos existentes. Su media anual se sitúa aproximadamente en torno a 5 °C; es especialmente atractiva para reducir necesidades de refrigeración mecánica, pero debe evaluar los riesgos asociados a la actividad volcánica de Reykjanes.

5. Estocolmo, Suecia

Estocolmo no es la ubicación más fría, pero dispone de conectividad, clientes y redes de calefacción urbana capaces de utilizar calor residual. Un centro próximo a una demanda de calefacción puede lograr un mejor aprovechamiento global de energía que otro situado en una región remota.

6. Quebec, Canadá

Quebec cuenta con enormes recursos hidroeléctricos y proximidad a los mercados de Norteamérica. Sus inviernos son muy fríos, aunque los veranos son considerablemente más cálidos que los islandeses. Las condiciones regulatorias y las tarifas para grandes instalaciones deben verificarse antes de proyectar inversiones.

Islandia: por qué destaca

Islandia combina veranos frescos con un sistema eléctrico prácticamente renovable, basado fundamentalmente en hidroelectricidad y geotermia. Además, hay operadores especializados en centros de datos y conectividad internacional mediante cables submarinos.

Esto no implica capacidad eléctrica ilimitada: la OCDE ha identificado limitaciones de generación y transmisión. Un nuevo centro de 100 MW funcionando todo el año demandaría aproximadamente 876 GWh anuales si mantuviera esa potencia de forma continua. Por tanto, la garantía de suministro y la capacidad de conexión son tan importantes como el clima.

Keflavík y Ásbrú: la ubicación más consolidada

El área de Ásbrú, junto a Keflavík, dispone de experiencia operativa, aeropuerto y operadores como atNorth y Verne. El campus ICE02 de atNorth anuncia una capacidad de 83 MW y un PUE de diseño igual o inferior a 1,2. Estas cifras describen el proyecto del operador; no significan que un inversor tenga disponibles 83 MW adicionales.

La estabilidad climática y los veranos suaves son ventajas notables frente a muchas localizaciones continentales.

El inconveniente decisivo: los volcanes de Reykjanes

Reykjanes atraviesa una fase de actividad volcánica. El Servicio Meteorológico de Islandia comunicó el 27 de octubre de 2026 que continuaba la acumulación de magma bajo Svartsengi, con posibilidad de nuevas intrusiones o erupciones. Esto no equivale a predecir una colada sobre Keflavík, pero obliga a examinar riesgos de interrupción de carreteras, tendidos, suministro térmico y otras infraestructuras críticas.

La construcción de un centro destinado a operar durante décadas requiere estudios geológicos específicos, sistemas redundantes y planes de continuidad. No sería responsable declarar toda la península inadecuada, pero tampoco ignorar la actividad volcánica.

Akureyri: nuestra candidata para estudiar una nueva construcción

En el norte de Islandia, Akureyri combina clima frío, infraestructura informática ya existente y distancia respecto al episodio volcánico actual de Reykjanes. Su media anual ronda los 4 °C, aunque con mayor oscilación estacional que Keflavík.

atNorth opera allí el campus ICE03, con una capacidad de campus anunciada de 50 MW y un PUE objetivo igual o inferior a 1,2. La empresa colabora también con Hringvarmi en una iniciativa para aprovechar calor residual en producción agrícola. La idea es usar energía térmica procedente del cálculo para ayudar a cultivar alimentos en un clima exigente.

Esto no convierte a Akureyri en una ubicación exenta de riesgos: el norte islandés tiene actividad sísmica y volcanismo regional. Además, antes de elegir una parcela habría que demostrar disponibilidad de energía firme, fibra redundante, suelo compatible y demanda térmica suficiente.

Google en Hamina frente a Akureyri: comparación energética

Factor Google, Hamina Akureyri
Frío ambiental Muy favorable Muy favorable
Electricidad Red finlandesa baja en emisiones Red islandesa casi completamente renovable
Refrigeración Agua marina e infraestructura industrial Refrigeración natural y circuitos de agua
Calor residual Proyecto de calefacción urbana Proyecto vinculado a agricultura
Potencia libre para nuevos proyectos Por verificar Por verificar

¿Es Akureyri energéticamente mejor? Podría ofrecer ventajas en origen renovable de electricidad y en determinadas configuraciones de refrigeración. Sin embargo, no hay datos comparables suficientes para afirmar que su consumo total sea inferior al de Hamina. Google tiene una ventaja importante: un proyecto con demanda de calefacción urbana claramente identificada, algo que puede permitir aprovechar grandes cantidades de calor.

Los centros de datos producen calor que puede utilizarse para calefacción o cultivos, pero ese calor no se convierte nuevamente en electricidad sin importantes limitaciones termodinámicas. La métrica clave es la energía útil realmente recuperada y su valor, no solo el porcentaje anunciado.

El proyecto que propondríamos en Akureyri

El enfoque más interesante sería estudiar un campus de inteligencia artificial con refrigeración líquida, intercambiadores que aprovechen el aire frío exterior, alimentación eléctrica redundante y distribución de calor a invernaderos o procesos industriales próximos.

El estudio de viabilidad debería contrastar coste por MWh y por MW contratado, capacidad real de la subestación, múltiples rutas de fibra, meteorología horaria, riesgos sísmicos y volcánicos, permisos, agua, inversión térmica y demanda agrícola. Junto al PUE convendría medir consumo de agua, emisiones y porcentaje de calor efectivamente reutilizado.

Conclusión: ¿cuál escogeríamos?

Para utilizar infraestructura ya consolidada, Keflavík–Ásbrú sería una candidata inmediata. Para estudiar la construcción de un centro nuevo con visión de varias décadas, Akureyri sería nuestra primera candidata islandesa: clima favorable, experiencia tecnológica, un proyecto de reaprovechamiento térmico y distancia respecto al foco volcánico actual de Reykjanes.

Esto es una preferencia preliminar, no una certificación de que exista una parcela con 100 MW disponibles ni una prueba de superioridad energética frente a Google. La decisión definitiva depende del suministro eléctrico, la conectividad, el diseño térmico y un análisis geológico local.

El futuro de la inteligencia artificial no se decidirá únicamente por la potencia de sus chips: también por el lugar donde instalamos los equipos y por lo que hacemos con el calor que generan.

Fuentes y documentación

Análisis editorial basado en fuentes públicas a 31 de octubre de 2026. No constituye estudio de ingeniería ni recomendación de inversión.